Escoger mal puede llegar a ser un estilo de vida. Incluso, hasta podemos encontrar consejeros especialistas que se pronuncien a favor de las malas escogencias. Pero asombra la absurda tendencia humana de tomar decisiones equivocadas frente a obvias respuestas correctas. Hay un texto en el que esto queda evidenciado; está en el evangelio de Marcos 6, 14-29:
"La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras, que te lo doy." Y le juró: "Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino." Ella salió a preguntarle a su madre: "¿Qué le pido?" La madre le contestó: "La cabeza de Juan, el Bautista." Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: "Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista." El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre".
Miremos los personajes:
Herodes: absorto en el baile, movido por los sentimientos del momento, lleno de euforia, es capaz de decir que dará lo que se le pida... "aunque sea la mitad de mi reino"... ¡Qué loco! Y como más de una vez hemos escuchado: el hombre es esclavo de sus palabras. No pretendía asesinar a Juan, pero su juramento, su incapacidad de escoger bien lo que se dice y las consecuencias que esto puede traer, lo lleva a terminar con la vida del último profeta del Antiguo Testamento. Y tal como muchas veces pasa frente a las equivocaciones "se pone triste". Y eso no basta, su tristeza no devuelve la vida a Juan; ni le quita el peso de error, ni hace que la historia cambie. Es así que antes de tristezas tontas, es mejor discernir si conviene callar o hablar locuras.
Herodías: una voz llena de odio, que antepone sus intereses egoístas al bienestar de quien pide consejo... contestó, "La cabeza de Juan, el Bautista". Una madre que no reconoce como opción el bienestar de su hija, porque está cegada por el odio y sus ansias de revancha contra una voz que sabe tiene razón. Piensa en sí, no en su hija; responde a sus propios intereses mezquinos y se olvida de la gran oportunidad que tiene por delante para cambiar su propia situación. Observemos que hubiera podido pedir la mitad de reino y ya no ser necesariamente una concubina de Herodes; pero a ella le gustaba su papel o anteponía su odio a un futuro mejor.
La hija de Herodías: una mujer que puede escoger entre algo provechoso para sí y prefiere pedir algo nefasto para otro. La mitad del reino... ¡eso es mucho! Mas pide la muerte de Juan. Y es que para muchos su cielo es el infierno de los demás. Triste, pero cierta realidad humana. Hay quienes despreciamos las bendiciones con tal de maldecir a otros. Tampoco sabe a quién consultar, no tiene claro a quién oír para clarificar sus opciones y busca una voz poco calificada. ¿Qué ganó con la oportunidad que tuvo? ¿A qué precio? Quedó sometida a su madre, que vemos poco confiable, a los caprichos de Herodes que bien podía echarlas pronto, a que alguna otra nueva oportunidad apareciera a ver si esta vez escogía bien.
definitivamente nada es casualidad en la vida, estoy tratando de retomar las reindas de mi vida y hay muchas desiciones que debo tomar y deben ser acertadas para que mis proyctos y planes se concreten. Pido discernimiento a Dios y bendiciones para ti Holman y todo el equipo de Minuto de Dios para que el señor siga hablándonos por medio de ustedes...DTB.
ResponderEliminarque mensaje tan poderoso, con la ayuda de Dios y de uds, tratare de ponerlo en practica, gracias bendiciones, espero seguir recibiendolos.
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